BITCOIN VS BURBUJA INMOBILIARIA**

LAS NUEVAS INVERSIONES.

La fiebre del oro digital.

Las criptomonedas:En el mundo de las tecnologías y de la información, no cabe duda de que existen productos y servicios de los que nuestros padres y abuelos ni soñarían con conocer. La vida cambia a marchas forzadas y lo que antes eran riquezas hoy día se convierten en reliquias y valores de poco fundamento.

La Burbuja inmobiliaria que fue la locomotora de muchos países en base a la necesidad universal de vivir en nuestra propia casa ha dejado muchos daños colaterales en nuestra sociedad, como en su momento lo hizo la fiebre del oro, provocando asesinatos y explotación laboral. La fiebre del Petróleo, con la revolución industrial y su segunda etapa de expansión a los países del tercer mundo provocó catastrofes medioambientales que sufriremos durante muchos años, muchas generaciones.

criptomonedas

Industrias de siempre.

Las Guerras siempre se han alimentado del odio inculcado al pueblo por las fuerzas gobernantes, que solo buscaban su enriquecimiento acaparando las riquezas de los países donde encontraban yacimientos, de oro, de gas, o de petróleo. La hambruna ha llegado a países otrora ricos en fuentes naturales de recursos. Los organismos oficiales internacionales como la ONU y otros, diluyen sus esfuerzos entre guerras que suelen tener más inversiones que lo que estas entidades y otras sin ánimo de lucro tendrán jamas.

En este escenario de intrigas y tradiciones autodestructivas, surge una nueva industria aprovechando los vectores que hoy día la tecnologías y la información nos brinda. Surge monetizar efectos intangibles, como la seguridad informática, la información verificada, o la energía producida.

Y aquí entra la criptomoneda del “Bitcoin”.

Las criptomonedas son la nueva ola en la industria mundial, maldecida por muchos por ser “una especulación sin fundamento”, o por atacar al sistema económico con armas no esperadas, y banagloriada por muchos por permitir intercambios de capitales sin que los intermediarios tradicionales intervengan.

En este punto cabe resaltar para aquellos que se quieran iniciar en las transacciones digitales, que estas no son gratis, sino que existen comisiones (fee) y tiempos de espera en el que los monederos digitales hacen su cash mientras como los bancos tradicionales, pero en realidad, son muy inferiores porcentualmente a los costes de las entidades conocidas, sobre todo cuando hablamos de grandes cantidades. Cuando en el futuro próximo haya un uso masivo y en cada uno de nosotros mediante clave cerebral seguramente estos costes serán minimos.

Ya en la banca ordinaria se están viendo gestos para la adopción de sistemas de control del capital por el medio virtual, de hecho muchas entidades y gobiernos están incorporando BlockChain como sistema de seguridad de redes de datos propias. Algunas incluso están elaborando planes para crear sus propias ICO ( oferta inicial de criptomoneda) y poder jugar con las mismas cartas en este mercado globalizado que es la aldea virtual.

No es oro todo lo que reluce.

La creación de una criptomoneda es caro. Desde el punto de vista medioambiental, no es inocuo. Las operaciones aritméticas que se ejecutan para crear un Bitcoin por ejemplo, generan un consumo energético equivalente al consumo de 2 meses de un hogar, unos 200kWh, y crear un Ethereum sobre los 50kW. Evidentemente, esto ha pasado a ser un trabajo de minería casera a ser una industria contaminante, que si se ejecuta desde países como China que no apoya la energía renovable, puede ser otro empujón más al caos medioambiental.

Las criptomonedas no son para los que no están preparados para las nuevas tecnologías y mucho menos para inversores sin formación que no disponen de conocimientos de trading y capital a estar dispuesto a perder.